|
En el término municipal se han encontrado restos íberos
y romanos. Al parecer, en el momento de la Reconquista
existía una alquería árabe en la Partida
de Lliriets; en cualquier caso, la población sería
de poca importancia, pues no aparece el nombre de Benidorm
en el Llibre del Feyts de Jaime I de Aragón,
quien conquistó esta parte de la provincia de Alicante
alrededor del año 1245. Las tierras de Benidorm,
al igual que la mayor parte del resto de la comarca, fueron
otorgadas al almirante Bernat de Sarriá. Este importante
señor feudal puede considerarse como el verdadero
fundador de la ciudad, al otorgar Carta Puebla a Benidorm
el 8 de mayo de 1325, creándose el castillo y la
villa. La función de dicho documento consistió en
marcar los límites del término de la nueva
población (que se separaba así administrativamente
de la baronía de Polop), así como intentar
atraer el establecimiento exclusivamente de familias cristianas.
Estratégicamente, el origen de la villa (al igual
que el de otras poblaciones costeras como Villajoyosa)
se debió al temor imperante en aquel tiempo al superior
número de moriscos existentes en la zona, y las
posibles alianzas de éstos con sus hermanos de religión
del Reino de Granada y del Norte de África. En 1335
se encontraba como señor territorial el Infante
Pedro de Aragón y de Anjou, seguido por su hijo
Alfonso de Aragón y de Foix. Posterioremte,


Durante el siglo XIX continuó el
crecimiento y se comenzaron tímidas aventuras turísticas
como fue la inauguaración del Balneario de la
Virgen del Sufragio . Aunque en los años posteriores
mejoraron las comunicaciones con Alicante y con Madrid, los
demás sectores económicos locales no estaban
pasando por un buen momento, pues la marina mercante entraba
en crisis con la pérdida de las últimas colonias
ultramarinas en 1898 (Cuba, Puerto Rico y Filipinas) y poco
después el boom de la agricultura de la vid (vino
y pasas) se fue al traste con la llegada de la filoxera a
principios del siglo XX. Esta desaceleración económica
se conjugó con una cierta emigración hacia
Cuba, el barrio marítimo de Barcelona y la costa de
Cádiz.

Durante estos años, se produjo la ampliación
del puerto y, en 1925, la construcción de los primeros
chalets en la Playa de Levante. Tras la Guerra civil, poco
a poco se fueron recuperando las actividades socioeconómicas,
con la pesca (de nuevo) como ramo productivo más destacado.
Sin embargo en la década de los años 50 se
dieron los pasos para producir una verdadera transformación.
Por un lado, en 1952, se cerró por bajo rendimiento
en capturas la Almadraba más importante, algo traumático
para muchas familias. Sin embargo, por otro lado, en 1956
el Ayuntamiento aprobaba el ordenamiento urbanístico
de la villa en orden a crear una ciudad concebida para el
ocio turístico a base de calles bien trazadas y amplias
avenidas siguiendo la configuración de las playas.
A partir de entonces, se produjo un fuerte desplazamiento
de las actividades tradicionales (pesca y agricultura) hacia
el sector servicios originado por el turismo, que se convirtió desde
entonces en la base de la prosperidad de la ciudad. El turismo
español comenzó a compartir el espacio con
los visitantes de otras partes de Europa, primero llegados
con su vehículos y luego, con la entrada en funcionamiento
del aeropuerto del Altet en 1967, con un importante número
de extranjeros llegados en vuelos chárter. Actualmente,
Benidorm es una de las primeras ciudades turísticas
de toda la costa mediterránea.
Fuente: Francesc
X. Soldevila |


La población sufrió dos
terribles ataques piratas berberiscos, el primero hacia 1410
y el segundo en 1448, que asolaron la villa y el castillo.
En concreto, en el ataque de 1448, los piratas se llevaron
esclavizados a la mayor parte de los habitantes de Benidorm,
con lo que el lugar se despobló.
Durante el siglo XVI se amplió y reparó el
castillo, pero la villa urbana, que había retornado
a la baronía de Polop, se encontraba al parecer casi
completamente despoblada.
La mejora de las construcciones defensivas y el establecimiento,
a partir de 1666, de una acequia que podía aportar
agua desde el interior de la comarca permitieron atraer a
nuevos pobladores al lugar. En 1701, por iniciativa aristocrática,
se otorgó una nueva Carta de población a la
villa, que volvió así a ser municipalmente
independiente.
En 1715 la población contaba alrededor de 216 vecinos,
cifra que aumentó a 2.700 a finales del siglo XVIII.
Esta fuerte expansión demográfica se pudo realizar
gracias, esencialmente, a una importante actividad pesquera
basada en la pesca con almadraba (pesca de atunes durante
su viaje de migración, a través de un cerco
de redes), en la que sus habitantes se especializaron con
gran fortuna.
En la guerra de independencia, las tropas napoleónicas
profanaron el cementerio y destruyeron el castillo.
|